Please wait while JT SlideShow is loading images...
Rock In Seine 2010

Yeasayer - Odd Blood

Críticas



Secretly Canadian, 2010

Entre tanta electropetarda que impera por el mundo, el pop electrónico a veces se olvida que los moldes preestablecidos están para romperse de cuajo. Llámenle moda, pero actualmente bandas como Animal Collective o MGMT han despuntado por encima de sus coetáneos al desquebrajar los anodinos clichés que el pop ha predicado durante su existencia. Casualidad o no, todos son neoyorquinos como las encantadoras Telepathe, así que algo está ocurriendo en la Gran Manzana…

Aunque siempre son de agradecer esos estribillos de metadona concentrada que se instalan en el cerebelo magnéticamente, cuando la experimentación en su justa medida hace acto de presencia únicamente podemos afinar el oído y teletransportarnos, como en este caso, a esos excéntricos universos de "ochenterismo" 2D que nos propone Yeasayer. De aquel “All Hour Cymbals” (We Are Free, 2007) con el que debutaron hace tres años más bien queda poco. Y yo lo agradezco, porque el orientalismo que se gastaban sólo me provocaba bostezos sonoros de esos que ni mi mano podían ocultar. Quizás muchos se sorprenderán acerca de este rumbo más danzante del que hacen gala, pero no podemos olvidarnos que en este “Odd Blood” las melodías siguen manteniéndolas igual de rarunas, enfermizas e utópicamente empáticas a la primera escucha. Únicamente “Ambling Alp” (enaltecida a la categoría de los bizarrismos estéticos gracias al videoclip que se han gastado para tal ocasión) es de las pocas en las que se puede creer a primera vista.

Esa apertura fantasmagórica tan a lo The Knife que se marcan en “The Children” (algo así como el perfecto himno antipop) únicamente vuelve a verse materializado en “Strange Reunions”, donde intentan emular a unos Animal Collective sin alma. Pero el resto del álbum sigue regocijándose en el góspel marciano y (he aquí la sorpresa) los fetichismos de la era de Naranjito. “I Remember” es tan avant-garde que nos invita a rescatar la siempre ninguneada discografía de Roxy Music queramos o no, “Love Me Girl” anda a caballo entre el símbolo anteriormente conocido como Prince y los propios Hot Chip si me apuran, y “Mondergreen” no deja de ser una vuelta de tuerca actualizada de Soft Cell perfectamente exportable a ese grupo Facebook que defiende que todos y cada uno de nosotros somos un videoclip andante con la compañía de nuestro mp3. Su particular visión de la world music, que defendían a capa y espada hace unos años, ha pasado a mejor vida en pro del baile más ácido. Porque quizás otra cosa no, pero los estupefacientes están más que invitados a este festín de pop galáctico que seguirá ganando puntos a medida que lo demos todo con el repeat.



http://www.yeasayer.net/

Sergio del Amo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

© 2009 CaraB Magazine