SOS 4.8: Perder o ganar en directo

La farola del final del escenario Estrella Levante, a la derecha del control del sonido. Ese fue nuestro punto de referencia durante el festival. ¿Nuestro sentimiento más común al darlo por terminado? Nos esperábamos más de MGMT, Bloody Beetroots nunca bajan el ritmo y si te vas de after el sábado por la mañana, por la tarde no llegas a ver a Patti Smith ni de coña aunque lo planearas meses antes. Cara B no fue a trabajar a Murcia pero una vez quitadas las pulseritas, hemos digerido datos, atado cabos, y no nos aguantamos las ganas de publicarlos.
Llegamos con retraso, así que el viernes nos dejamos dar la bienvenida de refilón por Vetusta Morla y de lleno por Two Door Cinema Club. Y qué regustera escuchar Tourist History, y qué bien suenan en directo, y qué manera de hacernos olvidar el mal rato de habernos perdido a Triángulo de Amor Bizarro. Buenrrollismo con sustancia.
MGMT eran una de nuestras grandes apuestas premeditadas, por mucho que nos aconsejaran evitarlo y por muchas malas críticas de "escarmentados" que nos hicieran llegar previamente. Pillamos sitio fino y a esperar con ese sentimiento infantil de verlas venir en pose excitada. Pocos minutos después, sin darles tregua hasta que sonara Kids, abandonamos nuestro empeño por darles una oportunidad. Aprobado raspado. Quizá por el sonido, quizá porque no han sabido adaptar su música al escenario, quizá porque simplemente resultan sosos y dispersos en directo. Una desgana que se contagia, por eso nos retiramos. Buena decisión que se convirtió en mejor cuando vimos que Trentemoller hacía sonar el Even though you are with another girl poco después de que llegásemos, como si nos estuviera esperando. Momento excelso.
Nos encantaría poder decir que después de Trentemoller vimos a We Have Band, pero nuestra promesa colectiva de "vemos diez minutos a los Bloody Beetroots y nos vamos" (como era de esperar) naufragó 20 segundos después de que los hombres fornidos enmascarados salieran a escena. Hemos visto su show "Church of Noise" varias veces y seguimos sin cansarnos de sus batacazos limpios, de su guitarreo salvaje, de su lucha libre con la electrónica. Lo suyo, lo hemos bautizado en Cara B como "agro-electro". Enajenación desmedida.
En el tiempo de break entre los Beetroots y su amigo Aoki pudimos comprobar que en el escenario Ron Barceló había un ambiente con toque festivalero ibicenco en el que se podía escuchar desde el dance más remember a la electrónica más salvaje (véase Stress, de Justice). El dj set de The Leadings estaba cargado de hits cuya única finalidad era no dejar parar al personal.
Cierre del día 1 con Aoki y su desorden personal, a veces micrófono en mano y entonando heavy metal. Locura rotunda. Movimiento de melena. Crowd-surfing. Champagne sobre el público. Baño de multitudes. A veces temazos y a veces (des)maneras de pinchar. Cierre-cagada monumental con la bso del Rey León; esto se llama esperar un gran ruido contundente a los platos y quedarte con cara de infeliz cuando llega.
El Off Festival (a cargo de la propia organización del S.O.S 4.8) peca de bien montado, por eso nos fastidió en buena medida la tarde del sábado y nos hizo deambular por ahí hasta deshoras. Aunque para el camping que nos esperaba, si lo llegamos a saber ni vamos. El campo de fútbol del Murica C.F habilitado para un desalojo masivo. Ni una sombra, amigos. Colas para las duchas, para los baños, para mirarse en los espejos de los baños, para utilizar los enchufes… Denunciable después de haber pagado casi 200 euros por una "parcela" (risas) para cuatro.
No me gustaría tener que decir esto pero sí, nos perdimos a Patti Smith y a Hola a todo el mundo. White Lies sonaron magníficos; Mujeres correctos; y Everything Everything consiguieron que remontásemos la del día anterior. Los de Manchester, con su pop de ritmos acelerados, hicieron que por fin despertásemos. Y se volvió a abrir la veda.
Editors resplandecían, quizá por eso las luces del resto de la explanada Estrella Levante se apagaron (aunque se hubieran agradecido para encontrar al grupo de colegas en momentos de confusión). Lo de Tom Smith en directo no tiene nombre. Ni sé ni me veo capacitada para narrar cuál es el estado que provoca pero se sale de la norma.
A Suede había que ir a verlos, como monumento de culto y joya de peso. Algunos llegaron hasta allí curiosos y otros en plan devoto, pero todos nos abrazamos y bailamos a un mismo ritmo en The Beautiful Ones. Fue la penúltima canción que pudimos entonar coherentemente aquella noche; la última: Mi realidad, de Lori Meyers, apoteósico directo el suyo.
Lo que vino después fue todo locura: The Zombie Kids y Crookers. Grandiosa sesión de los Zombie Kids que hubiera sido perfecta para el cierre si hubieran dejado el micrófono quieto. Aplauso largo para ellos y collejita en la nuca para los Crookers, de quienes esperábamos más momentos zapatilla. Pero de eso van los festivales: del amor a MGMT y la desilusión de verlos hundidos en el directo; del no sentir nada por Vetusta Morla y hacer que uno se gire cuando se dispone a pasar de ellos tras meses de desacato a sus discos. El directo que ensalza o entierra.
Tal y como ocurrió el año pasado, vítores para la organización del festival por no tener que hacer cola para ir al baño ni para comer ni para beber ni para aplaudir. Se nota el boca-oreja positivo que cada edición ha seguido al evento (y van cuatro); ahora sí que se han consolidado como unos grandes. Aunque sigan siendo relativamente novatos (y teniendo en cuenta que el número de abonos vendidos este año les ha desbordado en cierta medida) siguen haciendo tomar nota a los veteranos.
Equipo CARA B



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