Jeff Mills: "Mi música no cambia con los nuevos sonidos"

Hace dos meses publicaba su último trabajo (The Occurrence) y después de algún tiempo regresaba a Monegros dispuesto a deleitar con su sonido al más puro estilo Detroit. Volvió loco al público que decidió pasar la noche en el desierto de Fraga el pasado sábado 17 de julio y al día siguiente pasó por Barcelona, nos abrió la puerta de su habitación en el hotel W como si nos conociera desde hace años y nos habló de intentos de retirada, de los contras de mantenerse fiel a un estilo, de nuevos proyectos y de The Bells como instrumento para captar la atención de un público que pueda parecer distraído. Principiantes con aires de veteranía, tomen nota.
P: ¿Cómo fue tu actuación por Monegros?
R: Estuvo bien. No había pinchado allí desde hace algunos años y estuvo bien volver después de este tiempo.
P: El festival Monegros o el club Florida 135, como mecenas pioneros del sonido techno en nuestro país, ¿representan algo importante para ti?
R: Sí, bueno… quiero decir… yo fui uno de los primeros en pinchar en Florida, yo solía ir mucho por allí pero después de un tiempo dejaron de invitarme al club y también dejaron de invitarme al festival. Realmente no sé… lo entiendo en cierto modo, puede ser porque el sonido de mi música no haya cambiado o evolucionado hacia el house o algo parecido.
P: ¿Hay algún festival de música techno en el mundo al que nunca hayas sido invitado?
R: Sí, claro. Hay varios festivales en los que nunca he estado y me gustaría. Por ejemplo, nunca me han invitado al New Tech en Canadá y algunos más. Supongo que esto también tiene que ver con el estilo de música o del artista y la música que yo hago no ha cambiado, no cambia por algo que se ponga de moda o por algo nuevo.
P: Después de todos estos años trabajando en la música, supongo que habrá algún momento de tu vida en el que te pares a reflexionar y tú mismo te sorprendas de todo lo que has hecho...
R: Sí, claro; además he intentado dejarlo un par de veces. Creo que la última vez fue cuando fundé Underground Resistance junto a Mike Banks. Yo quería parar, de hecho lo dejé. Dejé de pinchar pero él me convenció para empezar a pinchar de nuevo porque él creía que esta era la mejor manera de que nuestra música fuera escuchada, con uno de los dos pinchando y mezclando.
P: Supongo que tienes muy buen recuerdo de tu experiencia en la radio como The Wizard, ¿echas de menos algo de aquella época?
R: Sí, fue algo muy interesante porque fui afortunado al tener un tipo de programa de radio donde no tenía que poner un tipo de música específico. Pinchaba lo que yo quería y como yo quería, tenía completa libertad a la hora de trabajar. Cuando eres tan joven y te ves en esta situación, tienes que ser responsable durante la noche. Yo podía haber puesto por ejemplo Public Enemy durante toda la noche (risas) pero tuve que aprender cómo hacer un programa de radio, cómo mezclar la música para que sonase bien. Así que aprendí muchísimo durante estos años y quizá eche de menos la idea de poner en práctica un programa de música para gente a la que no puedo ver, pero no echo de menos estar en la radio durante cada noche, todas las semanas, durante las vacaciones… (risas).
P: ¿Qué diferencias hay entre aquel The Wizard y el Jeff Mills de hoy en cuanto al estilo musical?
R: Cuando yo estaba en la radio, el hip hop era el principal estilo musical, todo giraba alrededor del hip hop a comienzos de los 80. Antes era más icónico, la música era nueva y tenía que hacer algo así como probarse a sí misma. Ahora, con la música electrónica, puedes ir más allá, es algo así como crear profundidad, texturas y dimensiones… Así que cuanto más mayor me hago, más atractivo le encuentro.

P: Es admirable que después de más de 10 años, The Bells siga poniendo patas arriba cualquier pista de baile. Como parte de esa masa que te escucha en directo me pregunto si cuando pones The Bells delante de un público, compartes esa sensación de euforia o excitación que pueda llegar a tener la gente…
R: Para nada (risas), es diferente. Es interesante porque cuando yo hice el tema nunca pensé que esto pasaría, era algo muy parecido a otras cosas que ya había hecho. Es más, en ese momento quizá estaba haciendo cosas más interesantes. Creo que esto es un ejemplo perfecto del momento en que la gente coge algo y lo hace suyo, a su manera… De hecho, podría decir que The Bells cumple una función de servicio o ayuda más bien… (risas) Es cierto, suelo utilizar The Bells cuando quiero llamar la atención del público para que escuche lo que sonará después.
P: The Bells es probablemente uno de los temas que más triunfa entre públicos completamente opuestos o muy diferentes. En realidad hay poca gente como tú que pueda ir a un Sónar y a un Amnesia Ibiza y lograr una expectación tan grande como la que tú consigues. ¿Notas diferencias entre el público del festival barcelonés y la mítica discoteca ibicenca?
R: Sí, por supuesto. En Ibiza la gente está de vacaciones, en cambio en Barcelona hay una gran cultura de música electrónica. Pero es lo que decíamos antes, cuando yo pongo The Bells, por ejemplo, la reacción es siempre la misma. Creo que es normal, cada generación hace de unos temas algo simbólico o propio de su época. Cuando yo era joven pasaba lo mismo.
P: En la pasada edición de Sónar, vimos a grupos como Elektro Guzzi o Aufgang. Lo que hacen estos artistas suena como música electrónica pero la diferencia está en que utilizan instrumentos analógicos. Fijándonos en estos sonidos o mismamente en aquel Blue Potential, el álbum que hiciste junto a la Orquesta Filarmónica de Montpellier donde mezclabas tu música techno con instrumentos clásicos, ¿qué relación dirías que hay entre lo analógico y lo digital actualmente?
R: Desde mi experiencia, yo creo que hay que encontrar el equilibrio entre ambas. Antes de poner en marcha el proyecto al que haces referencia (el Blue Potential) había algunos problemas por la estructura del sonido y por la manera en que ellos tenían que ocupar el sonido con sus instrumentos. La música electrónica tiende a llenar por completo los dos altavoces, ¿sabes? Y no parece que vaya a haber hueco para el delicado sonido de sus instrumentos clásicos, así que tuvimos que prestar mucha atención para crear un equilibrio que permitiese al público escuchar ambas cosas al mismo tiempo: su música y la mía. He visto situaciones muy pésimas donde la música electrónica suena demasiado fuerte, pero si tienes este punto de equilibrio entre amos sonidos, lo tienes todo y así puedes crear cosas realmente interesantes.
P: Supongo que encontrar ese balance es también lo que hiciste en aquel homenaje a Claude Debussy en la sala Le Poison Rouge de Nueva York el pasado año. Creo que hay mucha gente, quizá los más puristas, que no darían el visto bueno a un experimento como aquel, en el que mezclabas las piezas del compositor con la música al piano de Kathleen Supove y a la vez con sonidos electrónicos. ¿Fue difícil lograr esta armonía entre las diferentes partes?
R: Lo que hice en Le Poison Rouge fue más bien una idea de Kathleen, nosotros trabajamos juntos un año antes en Berlín y ella pensó que sería interesante juntarnos para hacer algo especial, así que ella me dio el compositor alrededor del cual nosotros trabajaríamos. Yo creé mis impresiones sobre Debussy, sus composiciones, su relación con el mar… y nos pusimos a tocar juntos sin saber muy bien lo que íbamos a hacer exactamente.
P: Para terminar nos gustaría saber qué nos puedes contar de tu último álbum, The Ocurrance, y en qué proyectos estás trabajando en estos momentos.
R: The Occurrence es la segunda parte de la serie Sleeper Wakes. Es parte de una larga historia en la que alguien se va fuera con el propósito de aprender cosas nuevas y cuando vuelve a este tiempo, a la tierra, hay un reajuste porque has visto y hecho cosas tan diferentes a las de aquí que después es muy difícil acoplarse a la sociedad de nuevo. Esto es básicamente la estructura de la historia y The Occurrence es el punto más crucial de ella porque pasa algo que es difícil de explicar y no hay vuelta atrás, por eso se llama así (traducido al castellano: El Suceso/La incidencia). Y este álbum da pie al siguiente que llevará por título The Power y en el que estoy trabajando actualmente. The Occurrence ha conseguido que me dé cuenta de algo muy especial sobre los humanos y su atracción hacia la electricidad y la manipulación de ésta. El álbum saldrá a la venta en enero.
Para los que todavía no hayáis visto al genio del techno que vino de Detroit, o para aquellos que gusten de repetir tal saludable experiencia aquí van próximas fechas de visitas a nuestro país: 6 de agosto en Amnesia (Ibiza), 7 de agosto en Qoqoa (Valencia) y 26 de septiembre en la Closing Party del We Love en Space (Ibiza).
Alicia Álvarez
Fotos: Laura Burbaite



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