Kings of Convenience: allí donde no calienta el sol...

Tras cinco años de silencio, el dúo noruego publica Declaration Of Dependence (EMI, 2009), con el que afirman asumir la dependencia recíproca para crear canciones y discos.
Eirik Glambek Bøe y Erlend Øye, ambos procedentes de Bergen (Noruega), crearon la banda de folk/pop Kings of Convenience allá por el año 1999. Tras dos magníficos discos, Quiet Is the New Loud + Versus y Riot on an Empty Street, acordaron que era el momento de tomar un descanso; cada uno invirtió el tiempo en aquello que encontraba necesario: Eirik terminó la carrera de sociología y Erlend se embarcó en el proyecto de música de baile "analógica” The Whitest Boy Alive, cosechando gran éxito y buenas críticas (como con casi todo aquello que toca). En un tono irónico-cómico, en algunas entrevistas bromean con el hecho que los estudios de Eirik les han ayudado a llevar mejor las crisis y discusiones del grupo… ¡el mundo de las parejas!
Países fríos y de luz tenue. Eso forma parte de la vuelta a casa. Aquellos que, por razones variopintas, hemos vivido un tiempo en latitudes que van mas allá de los Pirineos sabemos cómo se vive el clima. Oscurece pronto; hace frío -o mucho frío-; llueve a menudo -o siempre-; a veces nieva -o hiela- y el Sol nunca calienta suficiente. O, directamente, no lo hace. La gente sólo está en la calle de paso; de casa al bar o al trabajo o al pub o a casa ajena. Y en multitud de ocasiones, con instrumentos bajo el brazo.
Eso mismo comentaba Erlend en una entrevista reciente. Éste último es un disco que huele a eso, a tarde en casa tocando juntos, café, té, luz de bombilla... Sin percusiones, dos guitarras acústicas y, puntualmente, contrabajo, violín y piano. De tempo, que no intensidad, más bajo que los anteriores. Cumple las expectativas. Y sobradamente. Erlend aseguró que no quería volver a tocar ante un publico drogado que al día siguiente no recordaría el concierto. Quería humanidad y sentimiento. Dicho y hecho.
Y parte de esa intención queda patente en los vídeos de los dos primeros singles, Boat Behind y Mrs. Cold. Dos pequeñas historias dependientes la una de la otra grabadas en Francia durante el verano. Viaje en coche a media tarde, por carreteras secundarias, luz amarillenta y sin destino claro… eso es lo que yo entiendo por un vídeo de verano, y sin publicidad. Veamos qué pasa ahora con el tercer single, si siguen el juego narrativo o no. Rule My wolrd o My Ship Isn’t Pretty serían buenas candidatas. Creemos que el señor Millet no pudo asistir de manera gratuita al concierto del 6 de noviembre del Palau de la Música...
Narcís Pujol

