Plushgun: Municiones Energéticas
Malditos niños de Brooklyn maleducados. No llaman a tu puerta ni piden permiso; te alegran el día y punto.
Busca resistencia por los cajones de la bañera si quieres. ¿Tienes el corazón roto? Jódete, su banda sonora no da tregua para lloriqueos. Se acabaron las excusas de “no, es que ahora mismo me viene mal sonreír…”, “no, ya me levanto de la cama la semana que viene si eso…”; hoy es el día de ponerse las zapatillas, de saltarse el mundo o hacerle un corte torero. A principio de año ya asintió la cabeza el Yedi Amable añadiéndolos en su lista de éxitos para el 2009: Plushgun con Dancing in a minefild. ¡Bomba va! Y olvídate de trincheras. Piensa en rosa chicle, rojo putón, purpurina en las sandalias, mundos de plastilina y olor a “¡qué bien sienta respirar!” A muchos se les antojará medio comercial medio rimbombante -cada uno empieza a vestirse por donde quiere- pero no se puede negar que la energía que lucen los chavales es brutal. Su primer y único disco Pins And Panzers pega, coloca y tiene cierto sabor a felicidad mentolada.
Con un poco de todo (como en botica o como en la guantera del coche de mi amigo Ferchi), además de temas contundentes como Just Impolite o A crush to pass in the time, el disco contiene un rincón más intimista donde el vaivén electrónico viste los temas de sublimemente emotivos. Hay algo en su música que nos sirve a domicilio un recuerdo de aquellos Postal Service en tono más macarra eurobeat; de camino podemos encontrar tímidas señales que nos hagan pensar en MGMT o ritmos puntualmente parecidos a los de My paper heart de The All American Rejects. Podría morderme la lengua pero no quiero: a pocos se les escapará que en sucesivos pasajes la voz del cantante y placenta del proyecto, Dan Ingara, se podría confundir perfectamente con la de Brian Molko (Placebo). Just impolite apareció en MySpace en el año 2007 y pasar de ahí a grabar un disco no hubiera sido posible sin que los productores de la serie americana We need girlfriends se encandilaran con su música y pidieran permiso a Mister Ingara para utilizar sus temas como banda sonora. Popularidad a punto de cocción.
Aterrizan en nuestro país este mes de noviembre y visitarán tres ciudades: Vigo, Madrid y Barcelona. Ya antes -en primavera- habían pisado escenarios españoles como el de la madrileña sala Moby Dick, donde su synthpop hizo mover el culo hasta al apuntador. Enérgicos en el directo, se dice de ellos que no dejan ni respirar al personal. No hay más que ver -y aplaudir- el excéntrico baile del cantante agitando brazos, piernas y cabeza a un mismo tiempo. Y sus gafas de pasta sin moverse… llamémoslo magia. Desborde de alegría en directo y al que no baile le damos por muerto. Sus sintetizadores se tragan tu desidia cual zorra pornstar. ¿No te lo crees? Ven a verlo… 14 de Noviembre, sala Sidecar de Barcelona.
F. Alicia Álvarez


