Please wait while JT SlideShow is loading images...
Rock In Seine 2010

Shanghai Music Scene Vol. II

Around The World

s1

Venga, continuemos con este viaje por la escena musical "chino-shangainesa": tal y como os decía en la anterior entrega de este artículo, en Shangái también hay buena música, buenos locales y algo de criterio musical, aunque tampoco está la cosa como para ir llorando de alegría en paños menores y pegando saltitos.


Empecemos por los locales nocturnos. Shangái tiene cientos de clubes, discotecas y garitos, y muchas veces de rebote uno puede encontrarse con una selección musical impecable, pero muy pocos son los que realmente apuestan por una línea fuera del mainstream, regular y con verdadero criterio musical y de calidad. Uno de los locales más famosos y emblemáticos es The Shelter, un antiguo refugio antibombas donde la programación musical es siempre excelente. A pesar de que tiran mucho de drum'n'bass, dubstep, reggae y otras disciplinas parecidas que no son precisamente santo de mi devoción, es el espíritu totalmente underground e incorruptible de sus responsables lo que hace de este club uno de los más dignos y respetados de Shanghai. Si a eso le sumamos copas a precios ridículos y el encanto del local con su aspecto de "bat-cueva", tenemos un caballo ganador. Algunos de los artistas que han pasado por The Shelter en el último año: Juan Atquins, Oscar Mulero (el mulerazo puso a los chinos del revés), Cut Chemist, Daedalus, Hifana etc.

No obstante, el club con mejor programación (para mi gusto) era el recientemente difunto BON BON, donde un servidor pudo disfrutar de Tiga, Kiki, The Presets, Boys Noise, Loco Dice, Vicarious Bliss, etc. Pero inesperadamente cerró sus puertas, como tantos otros locales en esta ciudad. Para más inri, BON BON era uno de tantos clubes chinos con las infames noches de 100 yuanes/reminbis/kuais, o lo que es lo mismo, barra libre donde por unos 10 euros puedes agarrarte unos pedos descomunales a base de alcohol falso mientras tienes que esquivar a chinos y chinas inconscientes, vomitantes o tambaleantes. Una gozada.

Donde unos cierran otros abren. Este es el caso del nuevo NOT ME, club/bar muy posmoderno y de diseño, con una programación 100% enfocada a la nueva música electrónica francesa para la muchachada: "Ed Bangerismo" a piñón, tectonic y demás ruidísmos moderniles, todo también a precios de broma. Por otro lado encontramos MAO, el club donde casi todo el mundo termina tarde o temprano. No traen a grandes nombres ni nada parecido, pero en su catálogo de residentes tienen cierto gusto por el hard-house y el electro (facilón) que se deja escuchar. Precios ya más acordes con una clientela algo más pija y sus ya famosas y sempiternas huéspedes modelos de Europa del Este y brasileñas. Y al salir del MAO, al Dragon Club. Uno de los pocos afters de Shangái y el único con el espíritu canalla, guarro, decadente y… y… ¡de after, coño! Otros garitos donde de vez en cuando puede escucharse buena música son el Dada, Anar, Mural, Logo, C´s etc. pero siempre desde un entrañable, eso sí, amateurismo.

Los clubes más pijos y pretenciosos, como ROUGE, SIN, MINT, COSTES, etc. puede que ocasionalmente (y de puta casualidad) acierten con la música, pero normalmente adolecen de una comercialidad insultante y de una falta de cultura musical realmente preocupante. Encima, hay que aguantar a cientos de engreídos "laoways" (extranjeros) actuando como si fueran multimillonarios y a su séquito de chinas saca cuartos. Muy aburrido. Si lo tuyo es el hiphop comercialote pero sin llegar al nivel lamentable de MTV, en Shangái tienes un huevo de locales que pueden interesarte, pero no tengo la más mínima idea de dónde están (ni el más mínimo interés en descubrirlo).

Para el que lo que busca es buena música rock, pop, indie, pues la cosa ya se pone mucho más difícil. No hay ni la [2] de Nitsa ni el Pop Bar de Razzmatazz ni nada que se le parezca y hay que resignarse con alguna noche especial en el NOT ME, en el bar australiano The Beaver o en la coctelería de nuestro buen amigo Gerard, el Tara 57, donde sirven algunos de los mejores cocktails de la city a precios más que razonables. Sí, le hago publicidad, pero es que realmente adoro este bar. Otras opciones son disfrutar de una noche de burlesque y cabaret en el club Chinatown o ver si, de casualidad, alguien por fin consigue hacer jazz como el de antes, sin aburrir hasta a las piedras, en alguno de los clubes especializados en esta disciplina como J´Z, Cottons o el House of Blues.

En todo caso, al final uno aprende a no ser tan escrupuloso y selectivo y, mientras estés rodeado de tus amigos y haya chicas monas (en China las hay a carretadas amigos, esto es una locura), en cualquier parte te lo puedes pasar bien. Por cierto, rumores corren de que próximamente un nuevo club abrirá sus puertas en Shangái. Estos rumores hablan de socios españoles, enfoque tipo Moog, Macarena y buena programación electrónica. Seguiremos informando.

En la próxima entrega os contaré cómo está el tema de los conciertos y las actuaciones en directo. Mientras tanto recordad estas sabias palabras por si algún día vais al mercado de las copias: "¡Tai gui le!" (demasiado caro).


Freddy Albertí, China

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

© 2009 CaraB Magazine